Interesante post el de Enrique Dans sobre las condiciones que tuvo que pactar Cingular para hacerse con el iPhone de Apple: prácticamente han tenido que comprarlo a ciegas, tienen que pagar un porcentaje a Apple de los ingresos generados por los usuarios del iPhone y no pueden incluir nada de Cingular: ni logo ni software.

En un mercado en el que habitualmente los carriers pueden tomar decisiones sobre cada detalle y función del teléfono, si llevará o no llevará WiFi, las características de memoria y procesador, etc., Cingular no ha tenido en todo el proceso absolutamente nada que decir.

Yo, que estoy harto de los puñeteros icono y botoncito de e-moción de Movistar, que lo único para lo que me sirven es para conectarme a internet cuando olvido bloquear el móvil, no puedo menos que aplaudir este logro. Por eso y por que a lo mejor así empiezan a darse cuenta las operadoras que algunos usuarios buscamos en el terminal algo más que llamar por teléfono, y que las ofertas no tienen porqué ser sólo para atraer clientes, sino también para conservarlos.

Cuando emigré de Vodafone a Movistar se lo dije bien claro cuando preguntaron: el único motivo por el que me mudaba de compañía (después de 5 años con Vodafone) era conseguir otro terminal. Y cuando terminase el periodo de uso obligatorio no tendría ningún inconveniente en volver con ellos o marcharme a otra compañía si era necesario. Es más mudé a Movistar ya con la idea de marcharme al finalizar el contrato.

Y eso que yo no le pido gran cosa al móvil. Tan sólo una buena batería, buena cobertura y una buena agenda, cómoda y que se sincronice bien (pero bien de verdad, no que se sincronice a medias) con mi ordenador. Y a ser posible que no sea un ladrillo.

Enrique Dans: Apple y los carriers: jugando duro