Lun 3 Mar 2008
Febrero cinematográfico
Publicado por icsm14 en Cine.
Un comentario.

Termina uno de los meses más cinematográficos que he tenido últimamente, con dos películas cada fin de semana, salvo excepciones. No es que sea algo excesivo ni anormal, pero este curso me cuadra bastante mal el ir al cine por la semana y lo cierto es que es raro que se aglutinen tantos estrenos con interés en un solo mes. De hecho, la última vez que tuve un maratón así fue en verano y por motivos opuestos. Había poco interesante, pero las clases del CCNA me dejaban justo a tiempo para entrar en el cine y ver lo que fuese.
Este mes hubo cine para todos los gustos, desde lo más deleznable a lo más sublime. Tres películas frikis con mal sabor de boca: Monstruoso, Jumper y 30 días de oscuridad. De Jumper no esperaba gran cosa, pero me dio menos aun, resultando una de esas demostraciones de que sólo con una premisa interesante y efectos especiales no se puede hacer una película. La ineptitud de Doug Liman al dirigir compite duramente con la de Hayden Christensen en la interpretación y la de David S. Goyer en los guiones. En cuanto a Samuel L. Jackson estoy pensando en incluirlo en la categoría de actores a evitar por todos los medios; justo al lado de Nicolas Cage. Menudo pedazo de truño.
De 30 días de oscuridad ya esperaba algo más, aunque también se quedó a medio gas. Los 30 días bien pueden ser 1 o 2 y el pueblo asediado rápidamente queda reducido a 6 personas que van muriendo una tras otra. La renovación del subgénero que prometía queda al nivel de la propuesta por Anne Rice, con sus explicaciones pseudocientíficas del mito. Y alguien tendría que decirles a los directores de Hollywood que los vampiros enseñando los colmillos y salivando sólo parecen subnormales de feria. Queda para el recuerdo, eso sí, la vista aérea de la matanza del pueblo, bastante impresionante.
A Monstruoso ya le dediqué un post para ella sola. Lo que no comentaba es que, para calmarme del mareo (y cabreo) que me produjo, al salir me metí a ver Los Crímenes de Oxford. Pésimas interpretaciones, dirección floja y un desaprovechamiento de una historia que podría haberse explotado mucho mejor si el director tuviese algo que contar. Miedo me da el libro. Eso me pasa por ir a ver cine español; aunque la mona se vista de seda… Y sí, ya sé que la película se estrenó en enero, pero yo la vi en febrero y la incluyo.
Pero no todo iban a ser desaciertos y mal cine. Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet y, sobre todo, No es país para viejos, son dos muestras de excelente buen cine. No las tildo de obras maestras porque la primera me descolocó un poco y, aunque no sea tan vehemente como Casciari, la película de los Cohen exige a gritos la versión original. Eso sí, recordad que los hermanos Cohen son de los pocos directores que todavía saben narrar con imágenes, sin necesidad de diálogos. Lo que sí fue una delicia, fue el volver a tener a los antiguos Cohen, después de las dos últimas mediocridades que habían realizado.
Y quien también tiene claro como narrar con imágenes es Jason reitman. La protagonista de Juno nunca dice arrepentirse de su decisión de dar a su hijo en adopción, ni su novio. Hay que estar atentos a sus gestos, sus expresiones, para ver que hay ciertos momentos en los que desearían no tener que hacerlo. Ese y otros detalles fueron lo que más me gustaron de Juno (además de la excelente banda sonora) y no esa especie de Dr. House femenino y adolescente. No deja de tener su coña que con un grupo de actores de televisión y una ex bailarina de striptis (Diablo Cody, la guionista) se haya colado en los Oscars y se llevase uno de los principales galardones (precisamente el de mejor guión original). A ver si eso pone las pilas a los de Hollywood, aunque fue una verdadera lástima que Ellen Page no se lo llevase. Y a ver si los Valle Inclán se las ponen también, que menuda mierda de proyección hicieron.
Y terminamos febrero con La guerra de Charlie Wilson, una sátira de la política exterior norteamericana realizada con muy buen pulso por Mike Nichols y magistralmente interpretada por Tom Hanks y Philip Seymour Hoffman. Claro que un guión de Aaron Sorkin significa tener medio camino hecho. Lástima el tonillo exculpatorio del final.
Como veis, un febrero cargadito en el que se me quedó en el tintero La escafandra y la mariposa, de Julian Schnabel a pesar de las recomendaciones recibidas. UNa pena, pero la hora de proyección que había me hacía imposible asistir.
Marzo 4th, 2008 at 7:57 am
sobre Juno, que no he visto (no puedo pisar el cine, y por una vez hay mucha y muy apetecible oferta), resulta curioso cómo la reivindicación de los Moldy Peaches, banda totalmente underground disuelta hace años, los ha catapultado a la fama. Folk bizarro, sucio, chillón y muy recoendable. Tienen un único disco (compilaciones de rarezas aparte)
por cierto, que a Bardén lo doblan, ¿no? bufff… a ver si de esa el universo cae de la burra y se pasa al subtítulo.