Dom 25 May 2008
Wikisubtitles
Publicado por icsm14 en Actualidad.
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Visto que cerrar buscadores de torrents, echar abajo servidores de emule o denunciar a los usuarios no es efectivo, la industria ha decidido abrir un nuevo frente: las páginas de subtítulos. La FAP envió a Wikisubtitles, una de las webs más conocidas de distribución de subtítulos, un requerimiento instándole a cesar en su “actividad de puesta a disposición no autorizada de obras cinematográficas”. Un tanto acojonado el chaval decidió cerrar la página mientras buscaba asesoramiento legal según explicó en su blog. Más tarde reabriría temporalmente para volver a cerrar a las pocas horas aunque por otros motivos.
Naturalmente la noticia corrió como la pólvora y numerosos blogs se hicieron eco del asunto: Alt1040, Genbeta, Blogpocket, Enrique Dans, Mangas Verdes, Alt1040, Espoiler… Ataca a uno de nosotros y la blogosfera en pleno se solidarizará en tu contra.
No se me entienda mal. No defiendo la actitud de la FAP, intimidatoria y tergiversando la realidad, pero tampoco entiendo la forma de argumentar de la blogosfera, no sólo ignorante de la legislación vigente, sino empeñada en imponer su caprichosa voluntad de cualquier manera, ofreciendo argumentos bastante pueriles, ignorantes de la legalidad vigente en muchos casos, y despreciando a quienes no comparten su punto de vista. Hoy día parece que los autores tienen que aceptar, por fuerza, que los demás puedan hacer lo que quieran con sus obras. Si no pones tu obra a disposición del gran público de cualquier manera y pretendes controlar mínimamente cómo acceder a ésta eres poco menos que un hijo de la grandísima puta que sólo deseas impedir el “acceso a la cultura”. Ni que decir tiene que, vista la calidad de las reproducciones (que no de las obras) que circulan por las redes p2p, lo cierto es que el público no parece tener ningún interés en la cultura y sí en el ocio y el entretenimiento. Que el p2p sea un fenómeno imparable, y que autores e industria van a tener que acostumbrarse a vivir con él (y con sus ventajas) no tiene por qué dar carta de legitimidad a su práctica con lo que habrá que buscarse otros argumentos.
Tampoco se sostiene el argumento de que los subtítulos no son una obra derivada, ya que estos no existirían sin ella. Andy Ramos lo explica mejor (más técnicamente) en Interiuris blog fundamental para comprender un poco más la problemática de los derechos de autor. Vistos los artículos citados por Andy, y siempre a la espera de que se pronuncie un juez sobre el tema, es obvio que WikiSubtitles, aun con toda la buena voluntad del mundo, puede estar (dejémoslo en condicional por ahora) infringiendo derechos de autor y Smalleye, su administrador, tiene toda la razón en preocuparse.
¿Debemos, por tanto, tirar la toalla y admitir que la industria tiene razón? En realidad no. El mismo Andy admite que la LPI tiene que ser modificada pero, fundamentalmente, lo que tiene que cambiar es la actitud de la industria con el consumidor. La industria manifiesta un desprecio al consumidor intolerable. En lugar del escenario lógico, en el que el cliente demanda y la industria, en la medida de sus posibilidades, le ofrece lo que se le pide, estamos en el inverso. La industria ofrece lo que se le antoja y cómo se le antoja, en la mayoría de los casos con productos defectuosos, y pretende que el consumidor apechugue con ello, sumiso como un corderito. El p2p y las páginas de subtítulos manifiestan la existencia de un público más activo que, ahora que dispone de las herramientas necesarias, se rebela frente a la actitud de la industria y demanda un producto de calidad y tratado dignamente y está dispuesto a sacrificarse para obtenerlo de esa manera (y ver las series subtituladas es, para muchos más de los que se piensa, un sacrificio). Quiero creer, porque en realidad no tengo pruebas de ello, que si la industria pusiera su empeño en ofrecer un producto de calidad equiparable a la que se puede obtener en las redes p2p, las páginas como WikiSubtitles desaparecerían porque, simplemente, no tendrían razón de ser. O quizás no y, en realidad, seamos todos unos piratillas, pero hasta que no se tengan datos fiables nunca lo sabremos.