Cinco routers. Ni que hiciera colección. Lo curioso es que nunca he cambiado de proveedor de Internet (bueno, más o menos). El primero vino con la primera conexión a internet contratada con Telefónica. Apenas medio año después, por mudanza, di esa conexión de baja y, automáticamente, di de alta una nueva en el piso nuevo (de ahí lo del “más o menos” de antes). Y como no puedes contratar un acceso a Internet sin que te regalen un router… pues venga, el segundo, que fue directamente al armario de las cajas ya que no tenía WiFi y el primero sí. Más adelante, una prima mía tuvo bronca con Wanadoo, se dio de baja y me regaló el router suyo. Ya eran tres, y como estaba teniendo problemas con el router que me había vendido Telefónica me compré el cuarto por mi cuenta. Ahora a llegado Imagenio a la ciudad y Telefónica prácticamente nos ha regalado la conexión. ¿Y qué venía con ella…? Sí. Otro router. El quinto.

Los fastidiados son mis vecinos, que han perdido la conexión a Internet gratuita. Antes les tenía habilitada una VLAN inalámbrica sin contraseña y ahora, hasta que decida volver a hacerlo puede pasar tiempo (por falta de ganas para configurar el router, no más). Y encima yo apenas veo la tele.