Me entero, vía Blogdecine que Michael Winterbottom adaptará la novela de Jim Thopsom, El Asesino Dentro de Mí y aprovecho para poner un titular exclusivamente dedicado a recoger visitas pues, realmente, mi interés por la zagala es prácticamente nulo, ya que no ha hecho ninguna película (y ya que estamos, ni serie) que no sea un autentico truño.

A Winterbottom lo he seguido poco, apenas 24 Hour Party People y Código 46 (pendiente tengo su Camino a Guantánamo sobre la prisión americana) de las 20 que lleva dirigidas. A pesar de sus imperfecciones, ambas destilan cine por los cuatro costados, lo que me lleva a considerarlo un director a tener en cuenta y puede que incluso algún día, me atreva con su 9 Songs.

Jim Thompson, por su parte, está considerado como uno de los grandes de la literatura negra, a la altura de Chandler o Hammet. De él se destacan sus personajes psicópatas a los que suele ir hundiendo en la locura conforme avanza la obra. Al principio sus novelas discurre por los senderos habituales. Poco a poco el ambiente se enrarece, haciéndose enfermizo. La inestabilidad mental del protagonista se hace patente y ya al final la novela es un auténtico delirium tremens (p. e. los capítulos finales de La Huida y El Asesino Dentro de Mí).

La verdadera maldad, la originada por la codicia y la vileza, pero sin la excusa de la enfermedad mental del protagonista, la suele reservar para los personajes secundarios. Retorcidos y depravados, a veces sólo por culpa del deformado prisma del protagonista, le acompañan como demonios en su particular descenso a los infiernos.

La relación de Thompson con el cine no es nueva. Obligado a trabajar como guionista en Hollywood (como todo artista que se precie se hizo famoso después de su muerte), suyos son los guiones de Senderos de Gloria y Atraco Perfecto entre otras. También varias de sus obras han sido llevadas a la gran pantalla. De entre ellas destacan Los Timadores, de Stephen Frears, con unos John Cusack y Anjelica Huston pletóricos. Y La Huida, de Sam Peckinpah, protagonizada por Steve McQueen y que fue la que me dio a conocer a este autor (lo admito, no es la primera vez que me pasa; y espero que no sea la última).

Lo mejor de todo es qué, independientemente del resultado, quizás haya una reedición del libro y pueda, por fin, releerlo después de 10 años.