Mar 16 dic 2008
Quemar después de leer
Publicado por icsm14 en Cine.
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Tras el peliculón que fue No es país para viejos, los hermanos Cohen se toman un respiro con esta comedia de enredo. Una trama sencilla, un par de bobos encuentran las memorias de un analista de la CIA y creen tener un filón entre manos, esconde una magnífica labor de dirección de actores que nos permite disfrutar de un Brad Pitt desconocido hasta ahora.
Pitt no es un gran actor, y su personaje de Chad Feldheimer es típico de la filmografía de los Cohen, por lo que mucho de lo tronchante que resulta se debe a ellos. Su vis cómica ya se ha podido ver en películas como las de la serie de Danny Ocean, pero Soderberg no consigue, ni de lejos, sacarle la punta que le sacan los Cohen. Lo embuten en un papel en el que pocos se atreverían (la mayor gracia que tiene el personaje es que es, con perdón, tonto del culo) y éste lo asume con un desparpajo crucial para llevarlo a buen término. Tan buen término que eclipsa al resto de los actores, especialmente a las grandes estrellas Malkovich y Clooney empeñados en interpretarse a sí mismo el primero y en hacer un papel “diferente” el segundo, sin llegar a sintonizar tan perfectamente con los directores como Pitt. Tan solo J. K. Simmons (Juno, Spiderman) le hace sombra con su papel de director de la CIA que no se entera de nada.
Resulta curioso que una película menor en su filmografía, de descanso entre obra mayores, pueda ser la más accesible al público general. Quemar después de leer es una película netamente coheniana, a diferencia de, por ejemplo, ese engendro de Crueldad intolerable, pero prescindiendo de todas las metáforas visuales (y argumentales) que suelen acompañar a sus mejores obras. Aquí, cuando un tipo abre una puerta, es un tipo abriendo una puerta; no hay dobles lecturas. Y sus personajes, no tan exagerados como en ocasiones, responden a estereotipos fácilmente reconocibles y asumibles por el público general. Eso sí, los Cohen reparten cera por cada uno de ellos, sin dejar títere con cabeza.