Mi nuevo Mac Mini

Ya me pasó cuando me pasé a Mac y compré el MacBook Pro. Acto seguido Apple saca sus MacBooks y me baja el precio de los MacBook Pro. Ahora me compro un Mac Mini, después de hartarme de esperar a que los actualizara decentemente ¿y qué hace Apple? Actualizarlos apenas un mes después.

Y no es que me fastidie la reducción de precio, ni el aumento de velocidad del procesador. Uno está acostumbrado a esas cosas, y lo cierto es que, con sus tres años a cuestas, no tengo ninguna queja del MacBook Pro. Tampoco me importa demasiado que la SuperDrive ahora venga de serie y no en el modelo más caro. Para lo que la uso. O el que el modelo antes caro ahora sea el básico.

La mejoría en la tarjeta gráfica ya me jode bastante más, pero puedo sobrellevarlo. Lo mismo que el que ahora admita hasta 4GB de RAM. O el haber estado esperando desde noviembre-diciembre a una keynote que no anunció nada (y eso que otras veces ya lo han hecho con la coletilla de “disponible a partir de…”).

Lo cierto es que lo compré pensando en convertirlo en media center en cuanto pudiese comprar una tele decente y mientras tanto usarlo para liberar al MacBook Pro del escritorio, que era una lata. Así que todas esas mejoras… pues como me importan poco. Pero hay una… Hay una que me está trayendo por la calle de la amargura:

¡Doble salida de vídeo, coño!

Lo que ven. Doble salida de vídeo. Y es que la única, la única cosa que echo de menos es el poder trabajar con dos monitores a la vez. Sobre todo cuando preparo una clase o hago pinitos con la fotografía. Está visto que voy a tener que pasarlo rápido para el salón y comprar un iMac de 24” (que también se han puesto muy apetecibles).

Eso sí. A mí, el Apple Remote me vino jratis.