Distrito 9

Distrito 9Ya comenté que Distrito 9 (cuyo título traduzco yo porque me da la gana) es una de las películas que me apetecía ver a la vista de su trailer y del corto en que estaba basada. Aun así no se puede evitar cierta inquietud ante la ópera prima de un desconocido, por muy apadrinado que esté por Peter Jackson y muchos comentarios laudatorios que haya recogido la película. Todo ello puede (suele) crear unas falsas expectativas que aumentan la decepción cuando el resultado no es el esperado. A eso hay que añadir los peligros de la trama y el formato escogido. Afortunadamente Neil Blomkamp sale airoso de ambos y nos ofrece una de esas películas que, sin ser perfectas, renuevan el panorama del fantástico que periódicamente se anquilosa. Así a bote pronto (no tengo ganas de comprobar la veracidad de tal afirmación, así que considérese esto como una impresión de la que puede que me retracte al cabo del tiempo, están los comentarios abiertos para contradecirme), no recuerdo una renovación tal del género desde los tiempos de la primera The Matrix en la década pasada.

Distrito 9 propone, a modo de falso documental, la existencia de un gueto en el que, ante el temor de la población local, se aísla a una colonia extraterrestre que hace veinte años llegó a La Tierra. Un gueto, el Distrito 9 del título, que no por casualidad está en Sudáfrica, gestionado por dos grupos opuestos. Oficialmente, la compañía Multi-National United es la encargada de gestionar la colonia y coordinar sus relaciones con los humanos. En la práctica se limitan a mantenerlos encerrados y son las mafias locales y los basureros a los que proveen de comida y enseres a los bichos, mote despectivo que se les ha dado a los alienígenas. Sería fácil entonces proponer una denuncia del racismo con los extraterrestres como burda metáfora de los negros sudafricanos, otro de los motivos para temer a esta película (la denuncia simplona, no los negros). La metáfora es evidente, pero Blomkamp va más allá analizando la esencia misma del racismo, de dónde proviene, qué lo causa. Ambos grupos sólo desean una cosa de los alienígenas, sus armas, y harán lo que sea para conseguirlas; los unos por medio de la ciencia, los otros por medio de la brujería. La segregación racial no es más que un recurso fácil de tiranía sobre un grupo fácilmente identificable pero, haciendo caso al aforismo de Hobbes, homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre y no dudará en utilizar cualquier excusa para explotar incluso a sus compañeros de manada, como bien refleja el suegro del desdichado Wikus Van De Merwe, protagonista de la cinta, a quien no duda en sacrificar para conseguir lo que quiere.

El filme está contado mediante un falso documental que trata de mostrar qué ocurrió en el Distrito 9 cuando a Van de Merwe, anodino empleado de la MNU y yerno del jefe, se le puso al mando de la operación de desahucio y realojamiento de los bichos. Pero al contrario que otros ejercicios de estilo similares, como Monstruoso, que mantienen la impostura durante todo el metraje, Blomkamp prescinde de él cuando es necesario. Buena parte del metraje son cosas que no podrían haberse filmado, como la fiesta por el ascenso de Wikus o su huída y el director sudafricano no lo oculta. No trata de forzar la inclusión de un reportero en ellas. Las cuenta ya como una película. Con cámara en mano, para que la transición no sea muy abrupta para el espectador pero dejándole bien claro que ahí no hay nadie filmando. Salvando las distancias, el resultado es más parecido a Acordes y desacuerdos que a Zelig.

Los personajes están muy bien construidos. Algunos quizás sean demasiado tópicos, pero eso ayuda a caracterizarlos rápidamente sin extender demasiado el metraje pudiéndose centrar en los principales. Wikus es mostrado como un completo cretino, un inepto al que nunca se le habría dejado la responsabilidad del proyecto de reasentamiento si no fuera por su oportuno braguetazo, de ahí que su redención final sea más impactante, aunque no deje de ser un tanto almibarada. Los alienígenas se van humanizando progresivamente según los vamos conociendo mejor, libres ya del filtro del documentalista, resultando no ser tan tontos ni inocentes como aparentaban en principio. Se echa en falta, quizás, una mayor dedicación a la esposa de Wikus y a su segundo en la MNU. Dos personajes que, si bien no tienen mucho peso en la trama, sí tendrían bastante interés en ese documental que estamos viendo.

La película no es perfecta. No faltan pequeños fallos bastante salvables, como el que se tenga la sensación de que el documental empezó a rodarse antes de que hubiese pasado nada, que haya tomas que deberían ser descartadas en el metraje final de cualquier supuesto documental o que la puesta en antecedentes sea un tanto confusa. Quizás el mayor fallo sea la deriva de la película, en su tramo final, hacia las buddy movies en la que dos personajes antagonistas aprenden a convivir y colaborar frente a la adversidad (la comparación con Enemigo Mío viene aquí al pelo). Demasiado tierno para el tono general de la cinta pero compensado con esa ambigüedad final, un plano cenital del nuevo Wikus mirando al cielo, que tanto da qué pensar.

Distrito 9 no será una obra maestra, pero puede enorgullecerse de poder tratar de tú a tú a otros estrenos de este año que sí lo son, como Gran Torino o Up, y de hacernos salir de la sala no ya con la sensación de no haber tirado el dinero, sino con la de haber disfrutado de un momento de auténtico buen cine. Como ya dije en Twiter, si aun no la has visto, al cine a la voz de ‘ya’.


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3 Comments

  1. Octavio B. (señor punch) 19 19UTC septiembre 19UTC 2009

    pues con esta ya van tres lecturas sobre D9 que ponen excelente a esta peli. Así en Faro de Vigo, ayer, sí que le decían Ooobra maestra, por ejemplo… yo no digo nada, que aún no la he visto, pero cuando se lidia entre si lo es o no lo es, como poco suele estarse discutiendo sobre algo muuuy bueno (puntito arriba o abajo)… caerá, sin duda.

  2. icsm14 19 19UTC septiembre 19UTC 2009

    Cosa curiosa, sobre todo para este tipo de película, la película parece haberse aupado al primer puesto de recaudación durante su primer fin de semana (es de suponer que ahora le cederá el puesto a Tarantino).

  3. Elodie 2 02UTC diciembre 02UTC 2015

    I unfortunately must drsegiae. I was really looking forward to it, and after seeing all the positive press the film has been getting thus far I was definitely looking forward to the movie. And I really was digging for the first twenty minutes or so. The problem with the movie is that it is much more compelling when it is played as a straight documentary. When the film switches to a regular narrative film, the emotional resonance, as well as almost everything that is actually compelling about the film is lost. The film then becomes just another sci-fi action film, and don’t get me wrong, the action is good, but none of it lives up to the first twenty minutes. The movie is also unfortunately hamstrung by the plot device of the black liquid, which is absolutely central to the plot, and is able to do two completely different things, with no explanation as to the mechanism that allows it to do both. District 9 is an entertaining, but unfortunately disposable film.

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