Malditos Bastardos

En vista que no doy desarrollado un texto coherente iré apuntando qué me gustó y qué no me gustó de la última película de Tarantino.

Lo primero es lo primero. La película no me desagradó. Pasé un rato entretenido y nunca me revolví en la butaca deseando que acabase y salir del cine. En absoluto. (Sí me pasó, por ejemplo, en la horripilante Death Proof, a pesar de que es una hora más corta.) Sin embargo la película está nefastamente dirigida y peor guionizada (a pesar de que Tarantino, o quizás por eso, haya necesitado 10 años para escribirla). La película es un verdadero catálogo de errores cinematográficos.

La dirección:

  • Las escenas, todas, son largas, demasiado. Tarantino pretenderá crear tensión con eso, pero solo consigue aburrir. Se puede ver ya en la inverosímil primera escena en la que el coronel Hans Landa juega al gato y al ratón con un granjero que oculta judíos. Le dedica tanto tiempo que al final uno se cansa y lo único que quiere es que descubra a los judíos de una vez. Para colmo la escena queda inconclusa. Se puede ver, también, en el plano fijo de la guarida de los Bastardos durante el interrogatorio de un alemán. De las sombras tiene que salir uno de ellos para matarlo, pero lo único que se escucha es un bate golpear contra las paredes una y otra vez, cada vez más cerca. Un golpe, dos golpes, tres… cuatro… diez… El espectador se harta de tanto golpecito y tanto plano fijo y se arruina el efecto buscado.
  • Los Bastardos que dan título a la película son lo peor de ella. Están tan desdibujados que uno no sabe qué coño pintan ahí. No parecen hacer nada con sentido. Incluso, como grupo que pretende crear el terror acaban pareciendo bastante inútiles cuando realmente se les ve en acción y no cuando se están contando sus hazañas. Son aterradores porque un personaje lo ha dicho (claro, lo dice mediante un flashback, así que funciona cinematográficamente y el espectador se lo cree), pero luego se ven unos estrategas nefastos, perdiendo la mitad de los hombres de una manera absurda (supongo que se verá compensado por el hecho de que otro aparezca milagrosamente de la nada al final de la película) y lanzándose a ciegas a realizar planes sin sentido. Si se hubiera prescindido de toda su subtrama la película habría ganado muchos enteros.
  • La presentación de personajes no tiene ningún sentido. Se dedican escenas larguísimas para presentar personajes que después no hacen nada en toda la película. Parece que son una compensación por matarlos en la escena siguiente, como quien dice. Ejemplos: el teniente Archie Hicox y el sargento Hugo Stiglitz. A otros personajes, en cambio, hay que imaginárselos (el primero de ellos, el teniente Aldo Raine interpretado por Brad Pitt) o aceptar el estereotipo que se presenta.
  • La película pretende narrar dos intentos simultáneos e independientes de atentar contra la plana mayor del Tercer Reich. Sin embargo, una de las subtramas se impone rápidamente, en interés, que no en extensión, sobre la otra, que acaba siendo un lastre para la película. La trama que estorba es, precisamente, la que implica a los Bastardos.
  • El toque Tarantino. Aquí se ve que no existe, ni existió tal tal cosa. Tarantino busca un estilo propio, que esperan los espectadores pero no lo consigue. Los recursos de historieta, los diálogos, la caricatura, esos insertos como notas a pie de página… Sería lo propio de un estilo, como lo son los escenarios de Tim Burton. Pero lo que en el californiano es ya algo natural y propio, en el director de Tennessee se ve forzado, impostado y, peor aun, inecesario. La apariencia es que Tarantino quiere reutilizar los recursos experimentados en Kill Bill pero, como no se ven más depurados, más parece que se repite a que tenga un estilo propio.
  • También pretende ser una película coral, pero el talento de Christoph Waltz y Mélanie Laurent acaban con ello. Sus personajes se imponen con fuerza sobre todos los demás gracias, sobre todo, a su prodigiosa interpretación, porque el guión les ayudaba bien poco.

Los Personajes y los actores:

  • El coronel Hans Landa, diseñado originalmente para ser la némesis del teniente Raine, es “rescatado” por Christoph Waltz quien compone la verdadera caricatura de la que Tarantino no es capaz. Con su interpretación, Waltz consigue que los absurdos de su comportamiento no lo sean tanto, que el histrionismo sea natural y la locura algo cotidiano. No consigue nunca, eso sí, crear la sensación de amenaza que debería tener, como un gato acechando a una presa, pero es que Tarantino no le ayuda nada.
  • Melanie Laurent lo tiene más fácil. Su personaje es mucho más interesante y está mejor creado que los demás. Su interpretación, siguiendo el estilo de las actrices clásicas de los años 30 y 40 es la perfecta para contrastar con la estupidez y locura de los hombres jugando a la guerra.
  • En cambio, el personaje interpretado por Brad Pitt, el teniente y líder de los Bastardos, Aldo Raine, se hunde por todas partes. Los detractores del actor echarán la culpa a sus dotes interpretativas, pero lo cierto es que Pitt lo hace muy bien, pero donde no hay, no hay. Pitt no llega a engatusarnos tanto como Waltz porque, simplemente, su personaje apenas tiene presencia en la película hasta casi el final. No falla el actor, falla el guión, lo que no deja de ser curioso ya que no deja de ser el supuesto protagonista de la película.

Un último punto inevitable:

  • No puedo evitar mencionar la espantosa traducción del título. Ni idea de como traducir “inglorious”, lo admito, pero todo el mundo sabe que “bastards” se traduce más apropiadamente como “cabrones” que como el literal “bastardos” cuando, como es el caso, la palabra es el insulto y no el concepto. Lo que ya no tiende perdón de Dios es eliminar completamente las incorrecciones lingüisticas del título original: Inglourious Basterds imitando una pronunciación extranjera (supongo que alemana). Igual que en Distrito 9, nos deben tomar por gilipollas.

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One Comment

  1. Shaik 2 02UTC diciembre 02UTC 2015

    Very true – that’s part of why defining “where the fish are” is so itrnpmaot. Speaking in human terms, you have to know if your audience is on the particular tool you’re using to spread or measure a message/camapign/idea. If your audience isn’t on Twitter, it’s probably not the right tool for you to focus your attentions on!Nice Radian6 chart, by the way! Thanks :)KatieCommunity Manager | Radian6@misskatiemo

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