Publicado por icsm14 en TV.
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Extraña apuesta la de Cuatro al estrenar Psych este miércoles. No por lo arriesgado de la propuesta, que no tiene nada de ello, sino por el hecho de no haber esperado a que hubiese, ni tan siquiera, una temporada completa. Ocho episodios es todo lo que hay emitido en EEUU. O muy seguros están de su éxito o necesitan relleno hasta poder emitir lo que sea que toque los miércoles. Y a la vista del primer episodio yo me decantaría por la segunda opción.
Shawn Spencer es un tipo sin oficio ni beneficio que tiene una memoria visual y una capacidad deductivas tan prodigiosas que harían la envidia del mismísimo Sherlock Holmes, fruto del brutal entrenamiento al que lo sometiera su padre en su infancia. Pero sus habilidades son tan prodigiosas que nadie le cree. Esto es así hasta que decide hacerse pasar por psíquico. A partir de entonces, Shawn ya no tiene que molestarse en explicar sus deducciones ya que, siendo psíquico, estas vienen del más allá y no es necesario explicarlas, llegando a convertirse en colaborador de la policia.
Pero esta moderna Casandra empeñada en dar la vuelta a su destino está interpretada por James Roday, un trasunto de Ben Stiller con menos gracia, si cabe, y desarrollada por un equipo de guionistas más cercanos a Friends que a Earl. Se pierde así el posible trasfondo crítico de una serie en la que la gente se empeña en creerse las mentiras de un medium (no digo falso medium, pues no existen los verdaderos) al que lo que más le gustaría es no tener que serlo, y se opta por una buddy comedy aderezada con toques detectivescos en la que Roday no deja de gesticular y hacer el imbécil para hacer creer a los demás que está teniendo una epifanía sobre el caso y resolverlo. Esta situación se sostiene durante los diez primeros minutos por lo chocante de la situación, nunca por la (inexistente) pericia de nadie que intervenga en la serie, para volverse después cargante.
A Roday le acompañan Dulé Hill, conocido por su papel de amigo de Supermán en Smallville, aquí repitiendo como amigo del protagonista, y Corbin Bernsen, quien desde La Ley de Los Ángeles no necesita presentación, como padre de Shawn. Ambos realizan, como otras veces, un papel discreto, a ratos insoportable, y sin aportar nada por lo que merezca la pena desperdiciar una hora de tiempo (hora y media en el caso del episodio piloto).
Avisados quedáis.
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