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El meme musical del Sr. Lombreeze (y 2)

Vuelvo a la carga, tras un parón de 2 semanas con la segunda parte del meme de Mr. Lombreeze. Cosas de la gripe, el papeleo administrativo y la vagancia.

Si el post anterior lo cerraba con Roy Orbison y David Lynch, este lo abro con… Roy Orbison y David Lynch. Y eso que a mí, Roy Orbison… pero este playback de In Dreams realizado por Dean Stockwell en Terciopelo azul me puede. Se que muchos habrían optado antes por la interpretación de Blue Velvet de Isabella Rosellini, pero en esta escena escena se palpa, no solo el surrealismo sino también la tensión, la incertidumbre de su final que, imaginamos no puede ser nada bueno. Es también un enfrentamiento entre Frank y Jeffrey Beaumont, no solo a nivel físico sino también mental. Jeffrey ha estado espiando a Frank e imagina como es, pero es ahora cuando empieza a ver el alcance de su locura.

Y si de directores “raros” (por su tipo de películas) se trata, los hermanos Coen también tienen su hueco en este meme cinefilo-musical. En Oh Brother, where art thou? hacen que George Clooney, John Turturro, Tim Blake Nelson y Chris Thomas King formen un grupo de negros (sí, de negros) autores del hit I Am A Man Of Constant Sorrow, los Soggy Bottom Boys.

Cierro la lista con este Auld Lang Syne, canción popular escocesa empleada habitualmente como villancico de Nochevieja. Si ya la versión original es bastante triste, en Escándalo, Kurosawa nos obsequia con una versión absolutamente deprimente. Cantada a coro por borrachos y prostitutas (junto al protagonista de la película, un abogado inútil que está estafando, a su pesar, a su cliente) todos en el bar saben que por muchos buenos propósitos que tengan, al final de ese año que empiezan estarán en el mismo lugar que ahora. En la mierda.

Nota para los impacientes: he dejado en el vídeo el discurso que precede a la canción. Esta empieza alrededor del minuto 3.

Ya está. Al final la lista se queda en ocho ítems. Me da igual. Prefiero quedarme corto que meter por meter, y si en estas dos semanas no se me ha ocurrido nada es que no se me van a ocurrir más hasta que lo publique (y entonces me tiraré de los pelos, claro).

El meme musical del Sr. Lombreeze

Mr. Lombreeze lanza un meme que recojo a través de Moonfleet y, aunque soy poco de memes, este me ha picado el gusanillo (y no, no es un chiste fácil). El juego consiste en elegir 10 canciones de cine que sigan las siguientes reglas:

  1. La película no puede ser musical.
  2. La canción tiene que ser cantada, bailada o escuchada por algún actor durante alguna escena de la película. La presencia de la canción en la escena tiene que ser significativa.
  3. La canción tiene que haber sido compuesta para la película o que con el tiempo se hayan identificado con ella de tal manera que en el subconsciente colectivo hayan quedado ligadas.

Gracias a mi memoria de teleñeco no he podido conseguir las 10 canciones requeridas, pero creo que sí he recordado algunas bastante interesantes. Aun así, he estirado mucho el punto tres, pues ninguna de las canciones elegidas (creo) ha sido compuesta para la película. el punto dos lo he llevado a rajatabla, lo que me ha obligado a prescindir de la estupenda versión de Mad World en Donnie Darko.

Las canciones sí tienen un orden especial, pero nada más como presentación. En ningún caso indica preferencia de una sobre otra ya que eso, en mí, cambia constantemente a lo largo del tiempo.

Una de las cosas que más me chocan (ya me había dado cuenta antes, el meme sólo lo pone de manifiesto una vez más) es lo dispares que son las canciones que me gustan en el cine respecto a mis gustos musicales. Esta variedad puede verse en la elección del Duelo de banjos que aparece en Deliverance. En cualquier otra situación abominaría de esa canción, pero aquí me gusta, aunque lo más probable es que sea más por culpa de la película. Ver como el duelo se va gestando mientras los demás personajes siguen a lo suyo hasta que se van dando cuenta del asunto, como la cámara va cambiando de personaje a personaje siguiendo el ritmo de la canción hasta acabar en contraplanos de los duelistas. Magnífico. Vale, no es una canción propiamente dicha (no cantan), pero no creo que me descalifiquen por ello.

Lo mismo ocurre en la versión de La golondrina que aparece en Grupo Salvaje. No soy fan de las canciones mejicanas (más bien mi familia se ha encargado de que las aborrezca) pero la tristeza que transmite en la película de Peckinpah, mientras el grupo de forajidos abandona el pueblo que les ha acogido durante una noche, es de quitarse el sombrero.

Hay pocos clásicos en esta lista y estoy seguro que me dejo en el tintero alguna impresionante canción de Marlene Dietrich, pero tendría que empezar a revisar filmografías y eso es algo que no viene al caso. Why don’t you do right con que nos deleita Jessica Rabbit en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? es una interpretación de esos clásicos con mucha, mucha gracia.

Aunque para clásicos, Que sera, sera. Lo cierto es que la canción es tan buena que da igual qué versión escoger, pero yo me quedo con esta de Doris Day en El hombre que sabía demasiado.

En Mullholland Drive, Rebekah del Rio nos ofrece esta versión a capella y en castellano del Crying de Roy Orbison. Llorando perturba a sus protagonistas y al espectador le llega hasta lo más hondo.

Van cinco. En el siguiente post deberían haber otras cinco, pero por ahora sólo tengo tres más. Para colmo, de una de ellas no he encontrado nada en Internet, así que tendré que subir el vídeo yo mismo a YouTube (a ver si después no me lo borran) y eso me llevará un tiempo. Quizás, mientras tanto, se me ocurran otras dos que no sena tan obvias como la canción de la cantina de Mos Eisley, que hay que mantener la reputación de bicho raro. Mientras tanto, los que quieran jugar pueden apuntarse ellos mismos.

Watchmen

Actualizado: He cambiado el vídeo de Saturday Morning Watchmen, que ha sido retirado de YouTube, por otra versión que aun no lo ha sido. Si la retiran otra vez pongo la de DailyMotion, aunque tenga mucha peor calidad. Ale.

Aun no he ido a verla y Watchmen ya me ha deparado un par de sorpresas. Una es su banda sonora. Desde hace tiempo me estoy aficionando a hacerme con la banda sonora de las películas que voy a ver al cine para crear y mantener el ambiente en los viajes de ida y de regreso del cine (especialmente en este último), así que pocas veces miro su contenido con anterioridad.

Por error adquirí la “soundtrack” en lugar del “score“, un recopilatorio de las canciones de la película en lugar de la BSO compuesta para la ocasión. La sorpresa es que, en lugar de un recopilatorio cañero, al estilo del de Matrix, por ejemplo, me encuentro con un compendio de canciones clásicas: Nat King Cole, Dylan, Simon & Garfunkel, Billie Holiday, Janis Joplin, Leonard Cohen, Nina Simone… Vamos, que meten algo de los primeros tiempos de Tom Waits y me hacen el tipo más feliz del mundo. Lo que no me gustó nada fue la inclusión de La Cabalgata de las Valkirias. Imagino por qué se insertó en la película y, de ser así (y comentarios leídos recientemente avivan esa impresión), incluirla en la banda sonora es una cagada de cuidado. Veremos.

La segunda de las sorpresas vino de la mano de SuperSantiEgo y su Realidad Estupefaciente. Lo ví hace unos días y aun me estoy despirolando. Hay que verlo para creerlo.

¡Todos juntos!

Strong together, united forever
They’re the best of friends

When troubles about, you’d best watch out
For the Watchmen!

Nite Owl is their leader
And he loves to party down

Rorschach’s friends to the animals
when hes not clowning around

Beat up some thugs, say no to drugs
Be in bed by 10

But when troubles about, you’d best watch out
For the Watchmen!

Silk Spectres a sensation
You should really never miss

The Comedian’s her biggest fan
Now, If he could only get that kiss!

Adrian and Bubastis are
Crimesolving superstars

John can give you cancer
and can turn into a car

Strong together, united forever
Come and meet your friends

Have no fear, times up, times here
For the Watchmen!

WATCH OUT!

Spotify

Me está encantando el nuevo servicio de música en streaming, Spotify. Mucho más que last.fm, que casi nunca acierta en sus predicciones. También es cierto que son dos conceptos totalmente diferentes. last.fm se aproxima más al concepto de radio “tradicional” y sirve muy bien para descubrir música casualmente; Spotify es más del tipo iTunes y resulta idóneo para descubrir música a través del boca a boca.

¿Como funciona? Fácil, la aplicación no es más que un reproductor de música en streaming con un buscador integrado. Muy parecido a iTunes, pero las canciones que se reproducen no están en tu biblioteca, sino en la suya. De entre los resultados seleccionas los que te interesan et voilà. Podemos guardar los resultados de las búsquedas como listas de reproducción o crear las nuestras por el típico método arrastrar y soltar. ¿Lo mejor? Que al trabajar contra una cuenta de red en Spotify se puede tener la aplicación sincronizada en diferentes ordenadores y compartir las listas con nuestros amigos. Si tienes que viajar con el portátil a menudo, Spotify puede librarte tener que llenarlo de música para llevar.

¿Sustituirá a iTunes y similares como se dice por ahí? Ni de coña. Si tienes gustos muy particulares es posible que no encuentres lo que quieres y su catálogo apenas abarca hasta los años 90. Por otro lado, dependes de la conexión a internet. Si no la tienes disponible en ese momento, te quedas sin Spotify, y si está saturada sufrirás cortes bastante molestos.

La mejor utilidad se la he visto en el boca a boca. Por ejemplo, el-bloguero-antes-conocido-como Sr. Punch recomendaba hoy el disco Visitor de los The Dodos. En vez de salir a comprarlo, con el riesgo de que tiene que después no me guste, o acudir a las redes P2P para piratearlo, ésto con el riesgo de que a la SGAE no le guste, según leía la primera frase hacía la búsqueda pertinente y pude escuchar el disco al tiempo que leía la recomendación.

Hay tres formas de acceso a Spotify: dos son de pago y una gratuita. La gratuita sólo tiene dos inconvenientes. Uno, los anuncios. Que dicen que los hay pero que yo nunca he escuchado. Otro, que sólo se accede mediante invitación, aunque no es difícil obtener una y creo que los 10 euros al mes o 1 euro por un día que cobran en las opciones de pago no están, por ahora, justificados.

Decesos: Neal Hefti

¿Que no sabes quien es Neal Hefti? Aprecia su obra maestra por la que será recordado todos los tiempos. [Vía]

Cocksucker Blues

Se puede ver en YouTube este documental maldito de Robert Frank sobre la gira de 1972 de los Rolling Stones. No es que sea un gran fan de los Stones, y reconozco que hasta ahora tampoco conocía mucho a Robert Frank (ale, otro libro para la lista de reyes) pero la historia del documental es un tanto curiosa.

Los Stones contrataron a Frank para realizar el documental de su gira por Estados Unidos, pero la franqueza del resultado final les asustó y, temiendo perder el mercado norteamericano, prohibieron su difusión. El juez permitió a Frank exhibir la película no más de 5 veces al año y siempre en su presencia (básicamente, reconocieron que el autor del documental era Frank pero le prohibieron la difusión de la obra). Incluso hoy en día, en la era de Internet, resulta difícil encontrar una copia. Y aun así se la considera su mejor obra.

Debido a las limitaciones de YouTube el documental está divido en 9 partes. Yo me apresuraría, dado que habiendo una sentencia judicial por el medio es posible que los de Google lo retiren, aunque a estas alturas no creo que nadie le importe. [Vía]

Accelerate

Coincido con la opinión del Sr. Punch sobre el nuevo LP de REM. La banda capitaneada por Michael Stipe se ha acercado a hurtadillas a aquellos que pensábamos que ya nunca harían otro disco que mereciese ser escuchado y, en un descuido, nos han rodeado y empezado a golpearnos sin piedad. En los riñones, en la mandíbula, la nariz. En los huevos. Cada tema es un gancho con el que nos avisan: “No estamos muertos, idiota, seguimos siendo grandes. No debiste darnos la espalda”. Al final uno queda tendido en el suelo, con el cuerpo destrozado, pensando que quizás sí haya merecido la pena esperar tres lustros.